Por quince años Orient Lines se encargó de transportar, por cuanto océano hay y con el lujo de divos, a todos quienes conformen su etiquetada tripulación, desde que en 1993 Gerry Herrod decidiera crear la marca. Hoy, por consecuencia, en parte, de la crisis económica, ve estancado su relanzamiento hasta un tiempo indefinido, tal vez un cielo azul y mar calmo para los negocios, donde sea placentero viajar y emprender sin el menor de los temores.

Orient Lines, Marco Polo – Pool and tierd aft deck. por www.cruise-dover.co.uk
Pero su vida no fue totalmente independiente, ya que a tan sólo 5 años de edad fue comprada por una grande, la Norwegian Cruise Line, que la obtuvo en sus filas desde 1998 hasta que determinara sus operaciones diez años después. Hoy en manos de la Origin Cruise Group espera su relanzamiento para satisfacción de todos sus clientes.

Foto: Simplon Postcards
La flota de Orient Lines estuvo compuesta por dos portentosos buques que siguen llevando sobre sus toneladas a gozosos viajeros del más fino estilo, pues ahora pertenecen a distintas empresas que esperan seguir a la altura de la Orient Lines cuando los tuvo de hijos predilectos: El Marco Polo, el primero, es un veterano viajero que existe desde 1965, que flameó la bandera de la Orient Lines desde sus inicios en 1993, acompañando fielmente en la totalidad de la vida primera de esta compañía marítima, actualmente porta la insignia del Transocean Tours; y, el segundo fue el Corona Odyssey, que nació en los ahora lejanos años ochenta -1988, para ser exactos- pero que se unió como segunda compañera de la Orient Lines en el nuevo milenio (2000) hasta tres años después, si bien tuvo un efímero paso por la homenajeada en estas líneas, fue la más imponente con sus treinta y cuatro mil doscientos cuarenta y dos toneladas en bruto (34,242), imponente como la inacabable cifra de sus peso, hoy llamada Balmoral para Olsen Cruise Line.
Hay una tercera presta para servir al nuevo Orient Lines ni bien vaya al mar nuevamente, llamado con nostalgia el Marco Polo II, hecho en 1969 con un peso de 24,981 toneladas en bruto, que defenderá la marca Phoenix Reisen con el nombre de Maxim Gorkiy hasta los últimos días de noviembre de 2008.

Foto: Simplon Postcards
Ojala la recesión económica no acabe con el sueño de Herrod, que es llevar a aventureros a los lugares más exóticos del orbe con el glamour y la monumentalidad de un humano de sangre azul. Sólo el tiempo, y la estabilidad de la economía, lo dirá.
