Para navegar creo que hay que llevar las ganas y la idea clara del itinerario por donde pasará el crucero cada día, siguiendo una ruta clara sabremos en qué minuto nos encontraremos con los mejores paisajes para sacar fotografías, cuándo podremos pedir una excursión extra por los alrededores, o hasta bajar a bucear.
Un crucero por las Bahamas es para mi gusto un destino demasiado común y popular, lo mismo pasaría en Grecia, esos destinos después de conocerlos diría que se encuentran demasiado trillados, porque todos quieren ir allá, es una moda que no decae y al contrario, crece, y las masas en cierta forma, me repelen.
No todos los viajeros pensarán igual que yo, evidentemente algunos preferirán ir donde todos van simplemente porque el sentido común les dice que es un lugar archiconocido que no reviste riesgo desde el punto de vista de pasarlo bien.
Aventurarse en un crucero por fiordos y lagos llenos de cocodrilos y caimanes es uno de mis sueños dorados más deseables en cuanto a viajes de aventura. Tengo claro que no es un tipo de turismo muy relajado como el crucero típico para los veranos, y es justamente eso lo que me atrae de la idea.
En algunos ríos he navegado mientras el mar se mueve de modo furioso y a unos pocos metros nadan gordos y audaces lobos marinos, una de esas aventuras fue en el río Calle Calle de Valdivia, camino a Niebla y los fuertes, que para conocerlos hay que tomar una embarcación que se mueve como loca.
El río Nilo es otra aventura que queda pendiente en mi itinerario futuro por los mares. La sola idea de pensar que estoy a bordo de una nave que probablemente duplica el recorrido que hicieron los reyes y faraones egipcios en sus tiempos me cautiva. No sería mala idea que una línea de crucero se animara a ambientar un barco con el estilo egipcio.
Foto: astillerosyembarcaciones

